Una noche estrellada, en la que los grillos cantaban una dulce melodía ininterrumpible. Una noche de un frío intenso, el cual conllevaba al calor humano. El sereno de la noche caía, mientras yo luchaba contra la tentación de besar tus labios. Hablando entre susurros, para que la brisa no se llevara consigo cada palabra que salía de tu boca. Palabras y más palabras que hacen un gran daño en mi corazón, ya roto. Intentar comprender, que lo que tu sientes no es lo mismo que yo siento. Y sin quererlo, llega el momento más esperado por mi, tus brazos rodean mi cuerpo, y poco a poco nuestros labios se acercan lentamente, hasta fundirse en un cálido beso, corto en el tiempo, eterno para mi corazón.
De momento una foto tuya en mi retina es lo que me mantiene viva. Desear estar entre tus brazos es lo que me mantiene despierta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario